Recetas de onces calentitas para los días fríos
20 de agosto de 2026
6 min. de lectura
Con el invierno bien instalado en Chile, los días se tornan fríos y las ganas de disfrutar de una rica once crecen. Esta comida ligera se convierte en un momento especial para reconfortar tanto el cuerpo como el espíritu mientras se disfruta del calor del hogar. Las onces son la ocasión perfecta para reunirse en torno a la mesa y compartir no solo alimentos, sino también las experiencias del día.
Las opciones para variar las onces son inmensas, pudiendo optar por sabores dulces o salados, y cada quien puede elegir según sus preferencias gustativas. A continuación, se ofrecen diversas recetas tanto para quienes prefieren las propuestas dulces como para aquellos que disfrutan de los sabores más salados. Estas recetas están pensadas para aprovechar los ingredientes disponibles en el mercado chileno durante la época invernal, asegurando que no falte sabor ni riqueza en cada bocado.
Meriendas dulces para disfrutar el invierno
El invierno se presta para deleitarse con meriendas dulces que acompañen una taza de té caliente o un chocolate espeso. La textura y el aroma de los ingredientes como el cacao, la manzana, la canela o la miel, crean un ambiente acogedor dentro del hogar. A continuación, presentamos varias opciones para quienes desean disfrutar de una once dulce que reconforte hasta el alma más fría.
Para los amantes del chocolate, una torta de cacao húmeda es la elección perfecta. Utilizando ingredientes como harina, huevos, chocolate en polvo y azúcar, se puede preparar una torta que será la delicia de adultos y niños por igual. Es posible incorporar ingredientes como nueces o almendras para ofrecer un crocante especial en cada bocado. Esta torta, acompañada de un poco de nata o simplemente espolvoreada con azúcar flor, se convierte en una experiencia sensorial intensa que invita a disfrutar cada momento.
Otra opción, ideal para aquellos que disfrutan de los sabores frutales, es la compota de manzana con canela. Fácil de preparar y llena de nutrientes, la compota es una buena alternativa para quienes quieren algo dulce pero más ligero. Las manzanas se cocinan a fuego lento con un poco de agua, azúcar y una generosa dosis de canela, hasta que la fruta esté tierna y aromática. Esta preparación es ideal para acompañar un poco de yogurt o simplemente disfrutarla sobre un trozo de queque básico.
Para los más pequeños o aquellos que desean recordar sabores de la infancia, una leche nevada puede ser la opción más satisfactoria. Este postre, hecho con claras de huevo batidas a nieve, cocidas en leche azucarada y perfumada con esencia de vainilla, lleva muchos años siendo el favorito de grandes y chicos. Su facilidad de preparación y el hecho de ser un postre liviano lo vuelven una excelente elección para una tarde de invierno.
Sabores salados para onces contundentes
El invierno también es el momento para disfrutar de las onces saladas, aquellas que ofrecen sándwiches, tortas y otras delicias envueltas en el sabor del queso derretido, jamón ahumado y otros ingredientes que llenan de energía en los días más fríos. Una preparación simple pero elegante es el tradicional pan amasado chileno. Este pan, cuya preparación no requiere más que harina, levadura, sal y agua, se puede aromatizar con un poco de mantequilla derretida y orégano para intensificar su sabor. Calentar el pan en el horno justo antes de servirlo asegura que se sirva tibio, lo que potencia su sabor y lo convierte en el compañero ideal.
Para quienes disfrutan de una opción más robusta, los sándwiches de carne mechada son imperdibles. Preparar un buen sándwich requiere cocer la carne a fuego lento durante horas, lo que permite obtener una textura suave y fibras que se deshacen fácilmente. A esto se pueden añadir ingredientes como cebolla caramelizada, pimientos morrones rostizados y queso, creando una combinación que complace ampliamente a quienes buscan sabores intensos.
Si se busca variedad, una quiche de espinacas y ricota puede ser la elección adecuada. Este plato, tradicionalmente francés, se adapta perfectamente al gusto chileno, y su preparación no es complicada. Utilizar una masa hecha en casa o comprada permite ahorrar tiempo, y el relleno suave y cremoso de espinacas, ricota y huevos ofrece una opción nutritiva, ideal para acompañar con una ensalada de hojas verdes.
Bebidas calientes para complementar
Ninguna once está completa sin una bebida caliente que ayude a combatir el frío. En las tardes de invierno, disfrutar de una taza de té o una infusión casera puede transformarse en el mejor cierre de una buena jornada. El chocolate caliente espeso es uno de los preferidos del invierno chileno. Su preparación requiere chocolate en barra de buena calidad, que al derretirse en leche caliente, se transforma en una bebida espesa y llena de sabor. Añadir un toque de canela o vainilla potenciará aún más su aroma, y servirlo con un poco de crema chantilly encima enriquecerá cada sorbo de esta bebida.
Una infusión de hierbas puede ser una opción más ligera y menos dulce. Mezclar menta, manzanilla y cedrón, en dos litros de agua hirviendo, ofrece una bebida refrescante a la vez que cálida, ayudando a la digestión y al relax. Este tipo de infusión es óptima para quienes buscan recuperar la calma tras un agitado día invernal.
Finalmente, el café turco puede ser el acompañante perfecto para encarar una tarde invernal. Elaborado con café finamente molido y especias como cardamomo, se hierve directamente en el agua, creando un brebaje fuerte y aromático. Servirlo sin colar, acompañado de un vaso de agua fría, resalta su sabor robusto y único, siendo una explosión de energía para aquellos que necesitan prolongar la jornada.
Alternativas vegetarianas y sin gluten
Hoy en día, es común encontrar preferencias y necesidades alimenticias específicas, como el vegetarianismo o las dietas sin gluten. A lo hora de preparar onces, existen opciones incluyentes que permiten a todas las personas disfrutar sin complicaciones. Una preparación fácil y efectiva para quienes siguen una dieta sin gluten son los muffins de plátano y avena. Para elaborar estos muffins, se requiere solo un poco de plátano maduro, avena sin gluten, huevos y un poco de leche. Hornear levemente la mezcla da como resultado un bizcocho húmedo y sabroso, que puede servirse con un toque de miel encima o acompañado de mermelada natural.
Para las personas que optan por una alimentación vegetariana, los wraps de hummus y vegetales frescos representan una delicia llena de sabor. Rellenar una hoja de lechuga o un pan sin gluten con hummus casero, zanahorias ralladas y pimientos frescos proporciona un colorido y nutritivo plato que agrada a todos. La preparación del hummus, utilizando garbanzos, tahini, jugo de limón y ajo, hace de este alimento una delicia cremosa, perfecta tanto para los niños como para los adultos.
Para preparaciones dulces, las galletas de harina de almendra llenan de gozo cualquier once. Solo se necesita mezclar harina de almendra, un poco de mantequilla de coco y endulzante natural. Al hornearlas hasta que estén ligeramente doradas, se obtiene una galleta crujiente y sabrosa que es perfecta para compartir.