¿Tu gato ignora el rascador? Cómo elegir ubicación, altura y material para que realmente lo use
7 de octubre de 2026
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Compraste un rascador, lo pusiste en un rincón y tu gato sigue prefiriendo el sofá, es una situación muy común, y casi nunca es porque el gato “no quiera” usarlo, suele tratarse de la ubicación, la estabilidad, la altura o el material. Rascar es una conducta natural y necesaria, así que el objetivo no es eliminarla, sino dirigirla. Esta guía te ayuda a elegir y ubicar un rascador que tu gato realmente quiera usar, y a redirigir la conducta sin castigos.
Por qué los gatos rascan y qué información deja esa conducta
Rascar cumple varias funciones para un gato, según la ASPCA, los gatos rascan para desprender la capa externa desgastada de sus uñas y dejar al descubierto uñas nuevas y más afiladas. También lo hacen para marcar territorio o como señal de advertencia a otros gatos, además de estirarse.
Por eso, rascar no es un mal comportamiento, la propia ASPCA recomienda no intentar que el gato deje de rascar, sino enseñarle dónde y qué puede rascar. Observar dónde y cómo rasca tu gato te da pistas valiosas sobre si prefiere superficies verticales u horizontales, qué texturas elige y en qué momentos del día lo hace.
Por ejemplo, si tu gato rasca siempre al despertar, es probable que lo haga para estirarse, si rasca cerca de la puerta de entrada o de una ventana, puede estar marcando territorio, estas observaciones te ayudarán a decidir qué tipo de rascador comprar y, sobre todo, dónde ubicarlo.
Rascadores verticales, horizontales y torres: cuál probar según sus hábitos
Observa qué rasca tu gato hoy, si ataca el costado del sofá o el marco de una puerta, probablemente prefiera un rascador vertical. En ese caso, la estabilidad y la altura son clave, la ASPCA señala que todos los gatos quieren un poste firme que no se mueva ni se caiga al usarlo, y que la mayoría prefiere uno lo bastante alto como para estirarse por completo.
Si tu gato rasca alfombras o tapetes, puede preferir superficies horizontales, la misma fuente reconoce que algunos gatos prefieren los rascadores horizontales, las torres combinan varias superficies, plataformas y escondites, y funcionan bien en hogares con más de un gato o con gatos que disfrutan trepar.
Antes de comprar, revisa la base del rascador, una base ancha y pesada evita que se tambalee cuando el gato se apoya con fuerza. Si el rascador se mueve o se cae la primera vez que lo usa, es probable que el gato lo evite después. Para gatos grandes, busca modelos reforzados.
Sisal, cartón y tela: diferencias de textura y mantenimiento
La textura importa tanto como la forma, la ASPCA sugiere ofrecer rascadores de distintos materiales, como cartón, alfombra, madera, sisal y tapiz, para descubrir cuál prefiere tu gato. Una vez que lo sepas, puedes sumar más rascadores de ese tipo.
El sisal es resistente y ofrece una textura áspera que muchos gatos disfrutan, el cartón corrugado es económico y muy atractivo para algunos gatos, pero se desgasta más rápido, muchos modelos permiten reemplazar solo el cartón. Los rascadores de tela o alfombra son suaves, aunque algunos gatos podrían confundirlos con las alfombras de la casa. Revisa el estado del rascador y reemplaza las partes muy desgastadas.
Un rascador desgastado no siempre es algo negativo, muchas veces significa que al gato le gusta, antes de cambiarlo por uno completamente nuevo, considera reemplazar solo el material de la superficie, si el modelo lo permite. Así conservas el olor familiar que ayuda a que el gato lo siga usando.
Dónde ubicarlo según zonas de descanso, paso y muebles que ya rasca
La ubicación puede ser la razón principal por la que un gato ignora su rascador, un rincón escondido rara vez funciona. Los gatos suelen rascar al despertar y en zonas de paso o donde pasan tiempo con la familia, así que conviene ubicar el rascador cerca de donde duerme y en lugares visibles de la casa.
Si tu gato ya rasca un mueble en particular, pon el rascador justo al lado, la ASPCA recomienda ubicar rascadores junto a esos objetos como alternativas “permitidas”. Una vez que el gato empiece a usarlo, puedes moverlo de a poco, algunos centímetros por día, hacia el lugar que prefieras.
En casas grandes o de varios pisos, un solo rascador rara vez es suficiente, considera ubicar uno en cada zona donde el gato pasa tiempo, como el living, el dormitorio y cerca de su cama. La ASPCA también sugiere que, una vez que conozcas su preferencia, sumes rascadores de ese tipo en distintos lugares de la casa.
Cómo presentarlo y redirigir la conducta sin castigos
Haz que el rascador sea atractivo, puedes frotarlo con catnip, colgar un juguete o jugar cerca con una varita para que el gato lo toque con sus patas. Cuando lo use, prémialo con caricias, palabras suaves o un premio.
Si lo ves rascando un mueble, llévalo con calma hasta el rascador sin retarlo ni asustarlo, el castigo puede generar miedo y estrés, y no le enseña dónde sí puede rascar. Mientras se acostumbra, puedes cubrir temporalmente el mueble que rasca con una manta o un protector, para que el rascador sea la opción más atractiva. La constancia es clave, en unas semanas, la mayoría de los gatos aprende la nueva rutina.
Mantén también las uñas de tu gato en buen estado, cortándolas con cuidado o con ayuda de un veterinario, esto reduce el daño en muebles mientras aprende a usar el rascador. Si tu gato rasca de forma excesiva o parece estresado, consulta con un veterinario para descartar otras causas.