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¿De dónde vienen los tragos que acompañan el 18?

10 de septiembre de 2026

6 min. de lectura

Durante las celebraciones de Fiestas Patrias en Chile, las bebidas tradicionales juegan un rol importante en la convivencia y el disfrute de los diferentes platos típicos. Más allá del famoso terremoto, existen varias bebidas emblemáticas que se consumen en estas fechas, cada una con su propia historia y características que las hacen únicas. En este artículo, exploraremos el origen y las particularidades de algunas de estas bebidas, cómo varían según la región, y las mejores prácticas para su consumo.

Terremoto, chicha, pipeño y ponche: qué caracteriza a cada preparación

El terremoto, conocido por su efecto potente, es un trago que se ha popularizado en el último siglo, destacando por su combinación de pipeño (un vino blanco chileno), helado de piña y granadina. Su nombre se debe a la sensación de "temblor" que produce debido a su contenido alcohólico. El pipeño, por su parte, es un vino rústico, no tratado y de fermentación natural, que se encuentra principalmente en la zona centro-sur de Chile. Se caracteriza por ser ligero y fresco, ideal para mezclar con frutas o bebidas como se hace en el terremoto.

La chicha, otra de las estrellas dieciocheras, tiene un origen que se remonta a la época prehispánica y es elaborada a partir de la fermentación de frutas, principalmente manzana o uva, lo que le da un sabor dulce y un contenido alcohólico moderado. Históricamente ligada al mundo rural, la chicha es disfrutada en picnics y celebraciones al aire libre, especialmente en zonas cercanas a los huertos donde se producen las frutas utilizadas en su elaboración.

El ponche es una bebida versátil que se adapta a diferentes ingredientes y gustos. En las Fiestas Patrias, este trago suele prepararse con vino tinto o blanco, azúcar y frutas de la estación, como naranjas, duraznos e incluso frutillas. A diferencia de otras preparaciones, su método de elaboración puede variar mucho dependiendo de la tradición familiar o local, ofreciendo siempre una experiencia refrescante y festiva.

Cada una de estas bebidas tiene su lugar en la celebración del 18 de septiembre, aportando un sabor único que complementa las comidas típicas y fomenta el compartir con los demás.

Cómo cambian los bebestibles dieciocheros según la zona

Chile, con su rica diversidad geográfica y cultural, ofrece variantes interesantes cuando se trata de celebrar las Fiestas Patrias. La chicha varía notablemente dependiendo de su región de producción; en el norte, por ejemplo, es común encontrar chicha de uvas Moscatel, que ofrece un toque más dulce y aroma floral, mientras que en el sur predomina la chicha de manzana, más áspera y densa gracias al tipo de manzana que se utiliza.

El terremoto también presenta variaciones regionales, especialmente en su ingrediente base: el pipeño. En la zona central, el pipeño hecho de uvas País es el más popular, lo que le confiere un sabor suave y ligeramente ácido. En el sur, su calidad puede variar por las características del suelo y el clima, resultando en un pipeño con un cuerpo más robusto.

El ponche, por otro lado, se enriquece por la variedad de frutas disponibles en cada región. En el norte de Chile, el uso de frutas cítricas como la naranja es predominante, mientras que en el sur el durazno y las frutillas frescas son comunes en su preparación. Estas adaptaciones no solo reflejan las condiciones geográficas, sino que también demuestran el ingenio y la creatividad local a la hora de celebrar.

Medidas, hielo y cristalería para servir correctamente

El arte de servir tragos no solo se trata del gusto, sino también de la presentación que se ofrece a los invitados. Las Fiestas Patrias son una excelente oportunidad para mostrar tanto la destreza en el manejo de tragos tradicionales, como para garantizar una presentación atractiva y funcional.

Para el terremoto, una de las claves es asegurarse de tener el helado de piña bien congelado, ya que su textura y frío realzan el sabor del pipeño. Un vaso grande es ideal para evitar derrames y permitir una buena mezcla de los ingredientes al revolver. El hielo también es importante para mantener la bebida a temperatura, especialmente en días calurosos del mes de septiembre.

Cuando se trata de chicha, se recomienda usar vasijas de greda o vasos altos que permitan respirar el aroma de la fermentación natural. Esto no solo hace la experiencia más auténtica, sino que también realza el sabor de la bebida.

El ponche, por su parte, puede servirse en copas de vino o en jarros grandes donde los invitados puedan servirse a gusto. La clave está en tener suficiente hielo para que las frutas liberen sus jugos y se mezclen bien con la bebida alcohólica, y en ajustar la cantidad de azúcar al gusto, teniendo en cuenta que no todos prefieren el mismo nivel de dulzura.

Versiones sin alcohol inspiradas en sabores chilenos

Para quienes desean disfrutar las Fiestas Patrias sin alcohol, existen deliciosas alternativas que capturan los sabores de las bebidas tradicionales. Un "terremoto sin" puede hacerse usando jugo de uva moscatel con helado de piña, dejando fuera el pipeño y la granadina, pero manteniendo su esencia fresca y dulce.

El "ponche sin" es igual de sencillo y satisfactorio: mezcla jugo de manzana o de uva con trozos de fruta fresca y un toque de jugo de limón para darle un balance ácido-dulce. Si deseas darle un toque burbujeante, puedes añadir agua con gas o soda.

Finalmente, la "chicha sin" puede prepararse a base de mosto de manzana sin fermentar, ideal para disfrutar su dulce natural sin aumentar el contenido alcohólico. Además, para quienes añoran el picor de las bebidas fermentadas, un chorro de agua tónica puede proporcionar la experiencia burbujeante similar a una chicha tradicional.

Cómo calcular cantidades y ofrecer alternativas responsables para los invitados

Planificar la cantidad adecuada de bebidas para cualquier celebración es crucial para garantizar que todos los invitados disfruten sin exceso. Un buen cálculo depende del número de asistentes y sus preferencias personales. Una guía práctica es considerar que cada adulto consumirá en promedio al menos dos vasos de bebida alcohólica durante la celebración. Sin embargo, es importante estar preparado para variar esa cantidad según la duración del evento y el clima.

Ofrecer alternativas sin alcohol, como versiones sin de las bebidas tradicionales o refrescos de frutas naturales, asegurará que todos los asistentes tengan opciones adecuadas a sus gustos y necesidades. Ten en cuenta tener disponible suficiente agua y sodas para quienes prefieran hidratarse con opciones sin azúcar añadida.

Finalmente, es importante fomentar un consumo responsable, invitando a los asistentes a disfrutar pausadamente y siempre ofreciendo opciones que les permitan controlar su consumo. La clave está en estar atentos a los invitados, proponer además actividades que no concentren todo el interés en las bebidas, y siempre disponer de un medio seguro para trasladarse tras la fiesta, asegurando así una celebración memorable y segura para todos.

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